Fue un día como cualquier otro, una chica casual como cualquier otra,
una vida como cualquier otra. Bueno no una vida como cualquier otra, pero era
algo parecido a una vida normal. Estaba ella, comiéndose un Twix, como manera de
olvidarse de las demás cosas, de las demás personas. Vivía en los aires, siempre
pensando en otra cosa, siempre pensando otra cosa, pero no la que debía. Tenía
dos cosas en la cabeza. Dos pájaros de un solo tiro. Siempre tenía dos cosas en
la cabeza, dos personas en la cabeza, no una, ni tres, ni cuatro, dos. Y siempre.
siempre se sintió indecisa y algo insegura debido a eso, siempre pintaba, era la
primera cosa que realmente amaba, y siempre pintaba pájaros, los tomaba como
ejemplo de algo, y los pintaba, pero nunca se daba cuenta, de cuanta relación
hacía eso con ella.
''¿Porqué nunca me puedo decidir?'' ''¿Porqué siempre son dos y no tres o uno?''
Siempre gustó de dos chicos, siempre los quiso en secreto, y ellos a la querían a ella.
Sin esperar más, supo que algún día tenía que matar a dos pájaros de un solo tiro, sea
como sea, quiera como quiera. (eso haría que pudiera aprender a elegir un rumbo en su vida). Empezando por uno de aquellos chicos, sabía lo que le convenía y lo que no,
los dos chicos eran malos, y estúpidos, pero se portaban como un hombre soñado
solo para ella, y sabía que estaba mal acercarse a ellos, y eso, era lo que a ella
le gustaba. Se tragó su ultimo pedazo de Twix sin masticarlo, y tomó fuerzas.
Teniendo en mente de cuanto amaba a estos dos chicos, todo siempre fue una tragedia
para ella en su cabeza, siempre fue una guerra mental, ya que debido a eso no podía
decidir nada jamás, y decidió matar dos pájaros de un solo tiro.
Tomó una tableta entera de antidepresivos, sin estar deprimida, y fue al garage,
a escribir una nota para cada 'Bad lolipop boy' y luego de eso, dejó una en cada banca
del parque donde se veían, ya que solo habían dos. Entro de vuelta a su casa, y encontró
un revolver de calibre x38 en uno de los cajones de su garage, y en la chaqueta de uno de sus chicos, una navaja afilada, junto con otra hoja de cortar con dientes,
sabía lo que iba a hacer, pero no con que lo iba a hacer, he ahí el dilema diario; dos opciones, no una, ni tres, ni cuatro, dos. Y pensó; ''El calibre va a quemar mi cabeza, pero va a ser algo instantáneo y casi indoloro, la navaja hará que sangre toda mi boca estomacal, y veré como última imagen como se derrama toda la sangre de mí, pero sera una sola apuñalada, y dormiré para siempre''. Así que puso la navaja dentro de el hueco de escape del revolver,
así cuando disparara, lo que saldría volando sería la navaja de dos hojas y la bala
despavorida por atrás, haciendo efecto instantáneo junto con la navaja. Y así fue, estando sentada en la ventana del balcón de su recámara, contó hasta tres; ''Uno...dos...tre...Kabóom sdncdkvnooiabcnsdvl'' sonó la explosión del
escape de la bala y de la navaja, y logro ver la sangre que salía de su cabeza durante dos o tres segundos afuera de su cuerpo, visualizado desde su alma, y se fue, y no volvió más. 12:52 pm, decidió matar dos pájaros de un solo tiro, sin pensarlo dos veces, diciéndole adiós a sus dos amores prohibidos, al rumbo de su vida que nunca tomó, y a todas las cosas las cuales nunca se pudo decidir,
porque no eran ni una, ni cuatro, ni tres, dos.
''Ella mató a dos pájaros de un solo tiro''.

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