Friday, July 18, 2014

Secundaria

 Ya es el último primer día
Anabelle corre por los pasillos
Monaco jala unas líneas
 en clase de filosofía
el inspector 
manda a casa por dos días a Dedlër

los niños de primaria se queman
 ante el sol del recreo 
les sangra la nariz 
y se rompen los dientes frunciéndolos 
melifluas acciones pasan por debajo de la falda de Ana
planean fugarse en hora de salida a los baños de preescolar

la tutora de segundo bachillerato
 es infiel con el conserje
todos son la misma bolsa monótona 
aglomerados en cuatro pasillos
Züren se aburre, corre hacia las letras de Verlaine
Miranda llora en los retretes del baño con el maquillaje regado

corren hacia el patio central, 
empiezan a dar vueltas y se golpean
están bajo los suaves efectos y sueños lúcidos,
 nadie lo sabe, el profesor de física
 regresa a sus invisibles hijos al maternal
Nadielle y Bryan bailan al suave groove de un Jazz de callejón.

Monday, April 21, 2014

Microcuento

Nos pusimos como norma no decir que nos queríamos, y vivimos siempre con la duda, pero queriéndonos muchísimo.

Sunday, April 6, 2014

Lo he perdido todo

Manglaralto-04-2014
Sí, así es. Lo confieso, confieso que lo he perdido todo, todo lo mundano que me ha ido arrastrando tras cadenas de titanio sin medida de peso, lo he perdido, todas mis pertenencias y mis posesiones me han sido revocadas, todo mi yo, lo he perdido, todo lo que pudiese rodear mi vida material se ha desaparecido en un 'chis chas', todo a lo que me aferre se fue de mi vida cual bandada de pájaros en tiempo de cacería, se fue, se va, se ira, confieso que lo he perdido todo. 
Mas no mi  mantra espiritual, todo mi ser se mantiene intacto, podría decir que casi hasta he perdido mi felicidad, pero de alguna manera ha regresado, todos mis sentimientos se han encendido de nuevo y nunca me han dejado ni nunca los he perdido, sentimientos que vibran mi alma, mi cuerpo, mi cerebro, mis venas, mis entrañas, mi todo, la música dentro de mi, todo lo que me forma espiritualmente, todas mis cualidades, todo mi bohemio, toda mi inteligencia, mis aptitudes se han quedado, todo lo bueno que queda de mi ser que me mantiene viva y me alimenta, todo eso se ha quedado para acompañarme, y reemplazar todo lo demás que he perdido. Y no necesito más que eso, si, otra vez, confieso que lo he perdido todo, todo lo que creía que era bueno en mi vida se fue y me dejo, pero nunca la paz dentro de mi, ni mi amor incondicional, se fue, se fue y perdí todo lo malo en mi vida pasada, todo lo que tenía gravedad y no era capaz de sanar, ni producir felicidad, ni poder levitar sobre su propio poder y sin gravedad, todo eso lo perdí, lo perdí todo. Todo. Pero no las cosas que realmente forman mi vida y me hacen quererme, querer ser yo otra vez, que hacen que levante de nuevo mis alas en pleno paisaje al altiplano brindándome libertad pura, toda la potencia que podríamos llamar alguna vez, felicidad, libertad. Y esos es algo de lo que nunca me estuve consiente, fuera de mi vida, dejando que lo demás que perdí me destruyese, pero ahora que tengo esos factores en la palma de mi mano, podré decir que puedo vivir tal cual lo he descrito, tal cual lo he soñado y anhelado, que ya no será más un sueño de papel botado al tacho de basura y será cumplido de la manera más efectiva y sin errores, esta vez, esta vez me toca ser feliz a mi. Me toca vivir la vida a mi. Me toca probar la vida, me toca que la vida me pruebe a mi. Me toca la libertad a mi. Esta vez, si, esta vez me toca a mi. Dejaré todas mis posesiones aquí en la tierra para poder volar sin ningún ancla que me niegue la vista a la alegría y la paz, y empezaré a apreciar más la vida mía y la de los demás, mis sentimientos serán explotados hasta no poder más, toda yo me encenderé en una adrenalina incontrolable de una matiz de sentimientos encontrados en mi que nadie más podrá entender y solo recibir, será algo tan maravilloso que haré que los cuervos lloren, y los dragones rían, tanto así que ya no sé como más explicárselos si no demostrándolo.Ya es hora de partir, ahora partiré sin nada para vivir pero con todo para hacerlo, y no hay vuelta atrás sino la vista y lo que me espera al final del sendero. Partiré sin cadenas y solo con alas para acompañarme. Lo siento y lo transmito y lo escribo con las lágrimas de mi ser y mi alma, y no creo que exista mejor canción para describirlo.
Hasta luego porque para mi entonces, los adiós ni las despedidas existen.

https://www.youtube.com/watch?v=g_72RkQV25Y

Thursday, February 20, 2014

¿Quién eres tú, quién soy yo?

¿Te has preguntado alguna vez en tu vida, quién eres tú? No solo en el sentido de tu físico, ni tu personalidad exactamente, sino de tu ser, de tu alma, de como funciona tu carta de presentación a los demás, desde adentro hasta afuera. De como tu interpretas tu propia carta de presentación antes de dársela a los demás, digo, ¿realmente que soy yo, quién soy yo? ¿Cómo funciona mi alma, con qué propósito? ¿Realmente yo soy yo? Y así te van entrando las incógnitas. La idea es llenarte el alma de pureza para encontrarte y saber quién eres, pero yo indago un poco más allá, indago al fondo para saber si yo soy, si yo soy.. quién soy. ¿Seré un objeto disolvente? ¿Seré un rostro de arte abstracta? ¿Seré nada más un espejismo? Tantas cosas que entran dentro de mí, pero sigo sin saber, pero eso es algo con lo que yo lidiaré. Ahora el favor te toca a ti.
Vas a pensar mil y un maneras de interpretarte a ti mismo, tomarte la molestia en buscarte una identificación personal y espiritual. Te vas a definir para que orgullosamente puedas decir quién eres tú. Como interpretas tu carta de presentación, pensaras infinidades de esas maneras, y no me las vas a contar, te las vas a contar a ti mismo. Vas a reunirlas todas para hacerla una sola bolita de papel que uses para todo y vas a salir orgulloso a la calle de quién eres realmente y como te defines. Es como una suerte de ejercicio que te tengo preparado. Mucha paciencia y sentimiento, porque esto no te va a ser fácil con tantas definiciones que tu mente te va a proporcionar, desesperarás y ahí buscaras la calma para poder terminar tranquilo tu ejercicio. 
¡Suerte!

Wednesday, December 4, 2013

Ventanas blancas

Julio, 1997
Tremenda casa en la que me había metido, ¿cómo no acordarme de ella? de madera, con olorcito a húmedo cálido, perdida en casi el centro del bosque, alejada de todo mal citadino que pudiese encontrarse con esa casa. Sabía en los problemas que estaría metida, ni modo si era tan solo una chiquilla ilusionada que andaba por ahí rondando hasta que alguien la rescatase, y sabía que no lo volvería a ver, después de tantos despojes y escabullidas de mi hogar no regresaría más a mi pueblito amado. Supe que esa noche solo lo necesitaba a el, había gente que me entendía si, pero nunca como el, de modo que como instinto solo pensé acudir a el, aunque el no me necesitara a mí. Me sentía tan perdida, no sabía que hacer o qué decir, estaba harta de los gritos que oía en mi casa, nunca había lo que yo más necesitaba: paz. Nunca escuché ese termino salir de la boca de mis padres durante toda mi adolescencia, la única que tenía paz era mi hermana porque ya no vivía en esa casa, huyó a un lugar mejor, donde existía una vida mejor, cosa que descubrieron mis padres, pero luego ya no les importó. Estaba devastada con los maltratos, que hasta la empleada se desquitaba conmigo, todos en esa casa, no hogar, casa, me herían constantemente. ¿Y yo? ¿yo que tenía a mi favor? Tan solo las llamadas de mi hermana Abril, y a mi perrito Copito. Me largué en la caída de la noche con unos truenos tremendos, a sollozar a otro lado donde nadie me escuchase, a caminar y conversar con mi alma un rato, preguntarle como estaba, si necesitaba algo, si se sentía necesitada de vida como yo... Si se encontraba conforme en el cuerpo en el que estaba. Rato después me di cuenta que sin si quiera pensarlo estaba caminando a su casa, en tan grande pueblito, en tan grande bosque tan alejado de lo citadino pudiéndome perder, no me perdí y seguí larguito el camino hasta su casa. Empezó a llover, ya no había tiempo para regresar a casa, así que me sente en la orilla del lago de su casa a llorar y sollozar como niñita perdida, otra vez. Ni si quiera tuve que llorar en alto, las luces se prendieron y ahí estaba el, ya sabía que era yo. Así que tomo asiento en la mesa que estaba en su pórtico a la entrada de su casa, y esperó. No pensaba ir hasta allá, me encontraba muy triste y con la cara demasiado salada como para acercarme, así que decidió venir y sentarse conmigo en la orilla del lago, ni si quiera saludó, solo se sentó a callar conmigo, esperó, se le empapó toda la ropa. ''Vamos, ven conmigo'' me dijo, sus padres estaban arriba durmiendo y el sabía que no me podía tener en su casa a la noche, pero hizo caso sumiso y me entro. Supongo que me hizo pasar a su casa por la lluvia, o por pena, qué se yo, pero entro todo mojado a su casa conmigo de la mano, me dijo: ''Toma asiento, ve a lavarte la cara que no te quiero así salada'' subió, no sé para que, pero de todas maneras no sé porque me mandó a lavar la cara si de todas maneras iba a llorar de nuevo y no serviría de nada. Bajó con una camisa de el, y una colcha, oh mierda, me conocía tan bien como para haberme traído una de sus camisas, pensé, me reí, me sequé las lágrimas y gentilmente cogí la camisa y la colcha. El también se trajo una para que no me sintiese culpable, solo me miraba despeinarme el cabello para sacudir el agua como perrito, y esperó a que me acomodara con la camisa y la colchita.




Nos miramos fijamente un rato, hasta que habló:
-¿Qué te trae por aquí?
-La tristeza.
-Ya sabía.
-¿Para que la pregunta entonces?
-Porque quería escucharlo de tu boca.
-Entonces sí.
-¿Porqué no llamaste en todo este tiempo? Te extrañé.
-Borré tu número.
-¿Porqué?
-Porque no me servía de nada tener un número el cual no frecuentaba.
-¿Por qué solo acudes a mí cuando estas en estas situaciones?
-Bien sabes porqué.
-Explícame.
-¿Acaso quieres satisfacerte con escucharme decir que solo tú me entiendes como quiero que me entiendas? Que solo tu me escuchas profundo sin cansarte ni abrir la boca hasta que termine? ¿Qué no lo sabes? ¿Qué solo tú me acomodas como yo quiero que me acomodes? ¿Qué eres el único a quien no puedo odiar? ¿Qué solo tú me sacas casillas y me calmas al instante? ¿Que solo en ti puedo respirar tranquila? ¿Eso era lo que querías escuchar? ¿Ehh? ¡¿Ehh?!

Estaba hecha un manojo de nervios, las piernas me temblaban como no tenían idea, ni si quiera me podía sentar bien, así que me descargué y me eché a llorar. Se sentó al lado mío a apachurrarme para que me calme y me abrazó y me habló despacito al oído, me dijo que el estaba aquí, si ya lo sabía pero me hacía falta escucharlo. Ya después de contarle mis penas y desgarres, el me contó los suyos, porque sabía que yo era la única que lo escuchaba, luego vinieron las risas, el chocolate caliente se había acabado, mis piernas no paraban de temblar, sentía como si la lluvia siguiese cayendo encima mío mojándome, matándome de frío las piernas, no podía dejar de temblar. Ni si quiera nos habíamos besado aún, solo nos mirábamos fijamente por largo rato sin decir ni una sola palabra, era como, como si.. como si pudiese leer su mente, era imparable, luego el solo subió y fui detrás de el hacia su habitación, no sabía que iba a pasar esa noche, y no me importó lo que fuese a pasar la mañana siguiente, me dijo que algún día recordaré esta habitación de ventanas blancas, igual que su alma, de ventanas blancas. Así que en la oscuridad de la luna solo nos acostamos y reímos en voz baja y nos miramos hasta que nos quedamos dormidos. Me desperté en mi cuarto con mi empleada haciendo mis maletas y los carros abajo esperándome, ni si quiera sabía a donde me iba, pero ya sabia que me obligarían, y no quería si quiera imaginarme en que problemas estaría el, pero fue la mejor noche de mi adolescencia. Así toda empijamada mi mamá me tomó de el brazo y me subió al carro sin si quiera decirme nada, me tiró una carta en la cara y le dijo al chófer que avance. Mi madre me mandó a un lugar ciertamente lejano de mi pueblito, me dijo que no regresaría hasta que olvide la cara de ese muchacho, pero nunca lo olvidaría, jamás, en ninguna de mis épocas lo olvidaría, ni si quiera de vieja. Ya ahora estoy grande, ya mismo termino la U, me falta menos de un semestre para mi graduación, la verdad es que aún recuerdo todo esto como si hubiese sido ayer, no hay día que no lo piense, aunque no he tenido contacto con el en más de dos años, no lo olvido, aún tengo su número telefónico en mi libreta de emergencias, lo llamaría pero no, soy muy cobarde para hacerlo. Cómo lo extraño, me pregunto si seguirá igual, si será el mismo entendedor y amador de siempre, si habrá cambiado, si habrá conseguido otra chica, mejor o peor que yo, si seguirá viviendo en su casa. Y lo más irónico de todo esto, es que tres veces cada semana, cayendo al atardecer, el tren que tomo pasa justo por el bosque con la casa donde vivía el, y paso viendo el lago, los  mismos árboles, el mismo techado, el mismo pórtico pero sin las sillas, las mismas ventanas y la casa que algún día iba a ser nuestra. Pues supongo son cosas del destino que no sucedieron ni se dieron. Pero dime tú, ¿de qué se vive si no es de amor?

Thursday, November 14, 2013

Ruta hacia la felicidad

Ayer andaba por el cuarto de Luhana, arreglando su desorden incontrolable, como siempre, y levantando uno de sus peluches de felpa gigantes veo un pequeño orificio, cuando lo abro veo caer un librito, chiquito, con pasta concha de vino vieja, que se me hacia realmente familiar, porque cuando era joven yo tenía uno, me lo había dado mi abuela para que escribiese todo lo que necesitara soltar o descargar cuando no se lo pudiese contar a nadie más, o simplemente escribir ahí, estaba tan viejo que las páginas ya no eran blancas sino ocre, y tal como lo imaginé habían cosas escritas en ese librito. Me dieron muchas ganas de leerlo, no por ser muy curiosa, sino por leer la valentía que mi hija tuvo para escribir en ese librito que yo no tuve, porque luego me di cuenta que era mi librito, pero a estas alturas de la vida no le iba a hacer un escándalo ni mucho menos prohibirle que lo use, si yo no lo usé es hora de que alguien le encuentre un uso.
No presté atención a lo que mi cerebro me dijo y abrí el libro para leer lo que había adentro mientras Luhana estaba en el colegio.

Nerviosa empecé a leer: ''Querido librito, así te voy a llamar, 'librito mío' ¡porque me encantas muchísimo!, más porque eres el único al que voy a revelar la mayor parte de mis secretos, no te voy a poner fecha porque pienso que no es muy relevante el estar poniéndote fecha en cada cosa que escriba, lo que escriba lo escribiré y listo. La verdad es que antes era un poco triste, no era depresiva ni tenía problemas con mis sentimientos ni nada de esas cosas que son anormales para una persona extremadamente feliz, pero hubo una época que me sentí sola, triste, algo desahuciada a pesar de toda esa llenura de felicidad que tenía, a pesar de saber que tenía el mundo a mis manos, que todo era casi perfección al lado mío, sentía un vacío que la llenura de esa felicidad no podía llenar dentro de mi, ni en mi cerebro ni en mi inmenso corazón. No sabía porque era así, eso me devastaba, me ponía realmente mal el hecho de tener un vacío, por mas chiquito o grande que fuese era un vacío. Conocía mucho sobre la felicidad, pero nunca me di cuenta de su significado real, pero una noche, una peculiar noche, no como las demás descubrí lo que realmente era felicidad. ¿Cómo lo supe te estarás preguntando librito curioso guarda secretos, no? pues nada, esa noche que te mencioné estaba recostada en mi alcoba, toda linda llena de colores avivando mis noches como siempre, con su techito de vidrio para que pudiese ver las brillantes y lindas estrellas, sentí una voz que me balbuceaba despacito, muy despacito, ''shbshbshsbuahh tranquila, shibishbshbhuashh'' no entendía muy bien pero creo que la voz quería que me concentre bien en lo que me decía.
No sé si fue producto de los escalofríos que me recorrieron o no pero empecé a darme cuenta que no podría entender a la vocecita ni tampoco al vacío que tenía en mi si no me enfocaba en las cosas que tenían valor de verdad, y centrarme a pensar con plenitud, así que presté atención a mis intuiciones y me enfoqué. La voz se hacía más clara y más clara, me relajaba más y me relajaba más, ya hasta sentía que la brisa me iba a llevar con ella de lo liviana que me podía llegar a sentir, ay librito, ¿cómo te explico? fue como hablar con el viento sin tener que decir nada, tan linda vocecita  me dijo que mire a mi alrededor y piense en lo que vea, en lo que tenga, y que analice mi vacío y mi pensar, que solo ahí encontraría mi felicidad. No pude dormir en toda esa noche, empecé a sentir que levitaba y me empezaba a alejar de todas las cosas que tenía a mi alrededor, sentía que volaba y no despertaba. Y pensé que talvez y la felicidad no es solo estar rodeada de ella, si no realmente sentirla, osea, que en vez de que te rodeen a ti tu rodearlos  a ellos y sentir como te llenas. Espero que me estés entendiendo librito, no te vayas a confundir.

Y creo que todo este tiempo estuve sin saber lo que era ser feliz sino hasta el instante que esa voz me recorrió el cuello y el oído, me encontraba sola y seguía pensando en todo y todos pero no me acercaba mucho a lo que buscaba, pero luego me dí cuenta que no es cuestión de pensar siempre, sino de solo vivir el momento, no vivir de la felicidad de los demás solamente, sino deleitarte con la tuya misma, talvez no tenga mucho sentido lo que te cuento librito, y sea algo difícil de entender pero es lo que siento. Imaginé una ruta, una ruta larga y extensa, que parecía no tener fin sino hasta el ocaso que se recostaba en las nubes del atardecer, para mí ese era el final, dejé de pensar y le permití a la imaginación y los demás que siguieran haciendo el trabajo por mí, y le dije a mi cerebro que se fuese a descansar. Sentí una inmensa llenura en ese instante porque supe que la felicidad no es una cosa, ni una persona, es un sentimiento, es algo que solo se siente no se, por eso se deriva de la palabra ''sentimiento'', que no se trata de popularidad ni dinero ni de quien te rodea, sino a quien vas a rodear tú. A quien le vas a proporcionar tan infinita felicidad, a quién vas a llenar de caras y sonrisas felices, porque yo siempre recibía y nada daba, tal vez me hacía feliz el hecho de recibir, pero no me complementaba porque me faltaba el hecho de dar. Así es como pienso que uno se complementa de verdad, como el Ying-Yang. ¡En serio te digo librito, no te rías!. Deje de sentir mi levitación y sentí que caía a mi cama, ya como si volviese a la realidad, empecé a llorar, llorar inconsolablemente pero de felicidad, muchísima felicidad, y despertaba a punta de gritos a todos con destellos, trompetas y bombos: ''¡Ya llegó! ¡Ya está aqui gente, la felicidad al fin ha llegado a esta casa!'' Mis padres totalmente convencidos de que había perdido la cordura me llevaron de vuetla a mi alcoba y me trajeron un vaso de agua: ''Querida, ¿a qué se debe tanta sonora sorpresa, y peor a esta hora de la noche? Tu padre esta histérico, esta que quiere ahorcarte!. Nada mamá, le dije, simplemente quería que todos supiesen que ya esta aquí, ya esta aquí la felicidad ¿acaso no lo comprendes? Al fin encontré la felicidad mami, ya levité y volví a caer del mundo paralelo y descubrí mi ruta hacia la felicidad, que no se trata de quien te rodea, sino a quien tú rodeas y llenas infinitamente con tu felicidad, así es mami, ¡de eso se trata!. Ayy librito mío, no sabes lo bien que me ha hecho contarte tan tremenda locura que me pasó, tenia que confesártelo, no se puede esconder así nomas.
Bueno librito, creo que esto ha sido todo por hoy, ya te he confundido y te he llenado mucho de letras y palabras, ya es tarde para ver las estrellas y me siento muy cansada, me iré a dormir feliz de verdad y con una risita en el corazón.''

Se me regó el rimel en el librito y se me agotaron las lágrimas del llanto.