Ayer andaba por el cuarto de Luhana, arreglando su desorden incontrolable, como siempre, y levantando uno de sus peluches de felpa gigantes veo un pequeño orificio, cuando lo abro veo caer un librito, chiquito, con pasta concha de vino vieja, que se me hacia realmente familiar, porque cuando era joven yo tenía uno, me lo había dado mi abuela para que escribiese todo lo que necesitara soltar o descargar cuando no se lo pudiese contar a nadie más, o simplemente escribir ahí, estaba tan viejo que las páginas ya no eran blancas sino ocre, y tal como lo imaginé habían cosas escritas en ese librito. Me dieron muchas ganas de leerlo, no por ser muy curiosa, sino por leer la valentía que mi hija tuvo para escribir en ese librito que yo no tuve, porque luego me di cuenta que era mi librito, pero a estas alturas de la vida no le iba a hacer un escándalo ni mucho menos prohibirle que lo use, si yo no lo usé es hora de que alguien le encuentre un uso.
No presté atención a lo que mi cerebro me dijo y abrí el libro para leer lo que había adentro mientras Luhana estaba en el colegio.
Nerviosa empecé a leer: ''Querido librito, así te voy a llamar, 'librito mío' ¡porque me encantas muchísimo!, más porque eres el único al que voy a revelar la mayor parte de mis secretos, no te voy a poner fecha porque pienso que no es muy relevante el estar poniéndote fecha en cada cosa que escriba, lo que escriba lo escribiré y listo. La verdad es que antes era un poco triste, no era depresiva ni tenía problemas con mis sentimientos ni nada de esas cosas que son anormales para una persona extremadamente feliz, pero hubo una época que me sentí sola, triste, algo desahuciada a pesar de toda esa llenura de felicidad que tenía, a pesar de saber que tenía el mundo a mis manos, que todo era casi perfección al lado mío, sentía un vacío que la llenura de esa felicidad no podía llenar dentro de mi, ni en mi cerebro ni en mi inmenso corazón. No sabía porque era así, eso me devastaba, me ponía realmente mal el hecho de tener un vacío, por mas chiquito o grande que fuese era un vacío. Conocía mucho sobre la felicidad, pero nunca me di cuenta de su significado real, pero una noche, una peculiar noche, no como las demás descubrí lo que realmente era felicidad. ¿Cómo lo supe te estarás preguntando librito curioso guarda secretos, no? pues nada, esa noche que te mencioné estaba recostada en mi alcoba, toda linda llena de colores avivando mis noches como siempre, con su techito de vidrio para que pudiese ver las brillantes y lindas estrellas, sentí una voz que me balbuceaba despacito, muy despacito, ''shbshbshsbuahh tranquila, shibishbshbhuashh'' no entendía muy bien pero creo que la voz quería que me concentre bien en lo que me decía.
No sé si fue producto de los escalofríos que me recorrieron o no pero empecé a darme cuenta que no podría entender a la vocecita ni tampoco al vacío que tenía en mi si no me enfocaba en las cosas que tenían valor de verdad, y centrarme a pensar con plenitud, así que presté atención a mis intuiciones y me enfoqué. La voz se hacía más clara y más clara, me relajaba más y me relajaba más, ya hasta sentía que la brisa me iba a llevar con ella de lo liviana que me podía llegar a sentir, ay librito, ¿cómo te explico? fue como hablar con el viento sin tener que decir nada, tan linda vocecita me dijo que mire a mi alrededor y piense en lo que vea, en lo que tenga, y que analice mi vacío y mi pensar, que solo ahí encontraría mi felicidad. No pude dormir en toda esa noche, empecé a sentir que levitaba y me empezaba a alejar de todas las cosas que tenía a mi alrededor, sentía que volaba y no despertaba. Y pensé que talvez y la felicidad no es solo estar rodeada de ella, si no realmente sentirla, osea, que en vez de que te rodeen a ti tu rodearlos a ellos y sentir como te llenas. Espero que me estés entendiendo librito, no te vayas a confundir.
Y creo que todo este tiempo estuve sin saber lo que era ser feliz sino hasta el instante que esa voz me recorrió el cuello y el oído, me encontraba sola y seguía pensando en todo y todos pero no me acercaba mucho a lo que buscaba, pero luego me dí cuenta que no es cuestión de pensar siempre, sino de solo vivir el momento, no vivir de la felicidad de los demás solamente, sino deleitarte con la tuya misma, talvez no tenga mucho sentido lo que te cuento librito, y sea algo difícil de entender pero es lo que siento. Imaginé una ruta, una ruta larga y extensa, que parecía no tener fin sino hasta el ocaso que se recostaba en las nubes del atardecer, para mí ese era el final, dejé de pensar y le permití a la imaginación y los demás que siguieran haciendo el trabajo por mí, y le dije a mi cerebro que se fuese a descansar. Sentí una inmensa llenura en ese instante porque supe que la felicidad no es una cosa, ni una persona, es un sentimiento, es algo que solo se siente no se, por eso se deriva de la palabra ''sentimiento'', que no se trata de popularidad ni dinero ni de quien te rodea, sino a quien vas a rodear tú. A quien le vas a proporcionar tan infinita felicidad, a quién vas a llenar de caras y sonrisas felices, porque yo siempre recibía y nada daba, tal vez me hacía feliz el hecho de recibir, pero no me complementaba porque me faltaba el hecho de dar. Así es como pienso que uno se complementa de verdad, como el Ying-Yang. ¡En serio te digo librito, no te rías!. Deje de sentir mi levitación y sentí que caía a mi cama, ya como si volviese a la realidad, empecé a llorar, llorar inconsolablemente pero de felicidad, muchísima felicidad, y despertaba a punta de gritos a todos con destellos, trompetas y bombos: ''¡Ya llegó! ¡Ya está aqui gente, la felicidad al fin ha llegado a esta casa!'' Mis padres totalmente convencidos de que había perdido la cordura me llevaron de vuetla a mi alcoba y me trajeron un vaso de agua: ''Querida, ¿a qué se debe tanta sonora sorpresa, y peor a esta hora de la noche? Tu padre esta histérico, esta que quiere ahorcarte!. Nada mamá, le dije, simplemente quería que todos supiesen que ya esta aquí, ya esta aquí la felicidad ¿acaso no lo comprendes? Al fin encontré la felicidad mami, ya levité y volví a caer del mundo paralelo y descubrí mi ruta hacia la felicidad, que no se trata de quien te rodea, sino a quien tú rodeas y llenas infinitamente con tu felicidad, así es mami, ¡de eso se trata!. Ayy librito mío, no sabes lo bien que me ha hecho contarte tan tremenda locura que me pasó, tenia que confesártelo, no se puede esconder así nomas.
Bueno librito, creo que esto ha sido todo por hoy, ya te he confundido y te he llenado mucho de letras y palabras, ya es tarde para ver las estrellas y me siento muy cansada, me iré a dormir feliz de verdad y con una risita en el corazón.''
Se me regó el rimel en el librito y se me agotaron las lágrimas del llanto.