Wednesday, December 4, 2013

Ventanas blancas

Julio, 1997
Tremenda casa en la que me había metido, ¿cómo no acordarme de ella? de madera, con olorcito a húmedo cálido, perdida en casi el centro del bosque, alejada de todo mal citadino que pudiese encontrarse con esa casa. Sabía en los problemas que estaría metida, ni modo si era tan solo una chiquilla ilusionada que andaba por ahí rondando hasta que alguien la rescatase, y sabía que no lo volvería a ver, después de tantos despojes y escabullidas de mi hogar no regresaría más a mi pueblito amado. Supe que esa noche solo lo necesitaba a el, había gente que me entendía si, pero nunca como el, de modo que como instinto solo pensé acudir a el, aunque el no me necesitara a mí. Me sentía tan perdida, no sabía que hacer o qué decir, estaba harta de los gritos que oía en mi casa, nunca había lo que yo más necesitaba: paz. Nunca escuché ese termino salir de la boca de mis padres durante toda mi adolescencia, la única que tenía paz era mi hermana porque ya no vivía en esa casa, huyó a un lugar mejor, donde existía una vida mejor, cosa que descubrieron mis padres, pero luego ya no les importó. Estaba devastada con los maltratos, que hasta la empleada se desquitaba conmigo, todos en esa casa, no hogar, casa, me herían constantemente. ¿Y yo? ¿yo que tenía a mi favor? Tan solo las llamadas de mi hermana Abril, y a mi perrito Copito. Me largué en la caída de la noche con unos truenos tremendos, a sollozar a otro lado donde nadie me escuchase, a caminar y conversar con mi alma un rato, preguntarle como estaba, si necesitaba algo, si se sentía necesitada de vida como yo... Si se encontraba conforme en el cuerpo en el que estaba. Rato después me di cuenta que sin si quiera pensarlo estaba caminando a su casa, en tan grande pueblito, en tan grande bosque tan alejado de lo citadino pudiéndome perder, no me perdí y seguí larguito el camino hasta su casa. Empezó a llover, ya no había tiempo para regresar a casa, así que me sente en la orilla del lago de su casa a llorar y sollozar como niñita perdida, otra vez. Ni si quiera tuve que llorar en alto, las luces se prendieron y ahí estaba el, ya sabía que era yo. Así que tomo asiento en la mesa que estaba en su pórtico a la entrada de su casa, y esperó. No pensaba ir hasta allá, me encontraba muy triste y con la cara demasiado salada como para acercarme, así que decidió venir y sentarse conmigo en la orilla del lago, ni si quiera saludó, solo se sentó a callar conmigo, esperó, se le empapó toda la ropa. ''Vamos, ven conmigo'' me dijo, sus padres estaban arriba durmiendo y el sabía que no me podía tener en su casa a la noche, pero hizo caso sumiso y me entro. Supongo que me hizo pasar a su casa por la lluvia, o por pena, qué se yo, pero entro todo mojado a su casa conmigo de la mano, me dijo: ''Toma asiento, ve a lavarte la cara que no te quiero así salada'' subió, no sé para que, pero de todas maneras no sé porque me mandó a lavar la cara si de todas maneras iba a llorar de nuevo y no serviría de nada. Bajó con una camisa de el, y una colcha, oh mierda, me conocía tan bien como para haberme traído una de sus camisas, pensé, me reí, me sequé las lágrimas y gentilmente cogí la camisa y la colcha. El también se trajo una para que no me sintiese culpable, solo me miraba despeinarme el cabello para sacudir el agua como perrito, y esperó a que me acomodara con la camisa y la colchita.




Nos miramos fijamente un rato, hasta que habló:
-¿Qué te trae por aquí?
-La tristeza.
-Ya sabía.
-¿Para que la pregunta entonces?
-Porque quería escucharlo de tu boca.
-Entonces sí.
-¿Porqué no llamaste en todo este tiempo? Te extrañé.
-Borré tu número.
-¿Porqué?
-Porque no me servía de nada tener un número el cual no frecuentaba.
-¿Por qué solo acudes a mí cuando estas en estas situaciones?
-Bien sabes porqué.
-Explícame.
-¿Acaso quieres satisfacerte con escucharme decir que solo tú me entiendes como quiero que me entiendas? Que solo tu me escuchas profundo sin cansarte ni abrir la boca hasta que termine? ¿Qué no lo sabes? ¿Qué solo tú me acomodas como yo quiero que me acomodes? ¿Qué eres el único a quien no puedo odiar? ¿Qué solo tú me sacas casillas y me calmas al instante? ¿Que solo en ti puedo respirar tranquila? ¿Eso era lo que querías escuchar? ¿Ehh? ¡¿Ehh?!

Estaba hecha un manojo de nervios, las piernas me temblaban como no tenían idea, ni si quiera me podía sentar bien, así que me descargué y me eché a llorar. Se sentó al lado mío a apachurrarme para que me calme y me abrazó y me habló despacito al oído, me dijo que el estaba aquí, si ya lo sabía pero me hacía falta escucharlo. Ya después de contarle mis penas y desgarres, el me contó los suyos, porque sabía que yo era la única que lo escuchaba, luego vinieron las risas, el chocolate caliente se había acabado, mis piernas no paraban de temblar, sentía como si la lluvia siguiese cayendo encima mío mojándome, matándome de frío las piernas, no podía dejar de temblar. Ni si quiera nos habíamos besado aún, solo nos mirábamos fijamente por largo rato sin decir ni una sola palabra, era como, como si.. como si pudiese leer su mente, era imparable, luego el solo subió y fui detrás de el hacia su habitación, no sabía que iba a pasar esa noche, y no me importó lo que fuese a pasar la mañana siguiente, me dijo que algún día recordaré esta habitación de ventanas blancas, igual que su alma, de ventanas blancas. Así que en la oscuridad de la luna solo nos acostamos y reímos en voz baja y nos miramos hasta que nos quedamos dormidos. Me desperté en mi cuarto con mi empleada haciendo mis maletas y los carros abajo esperándome, ni si quiera sabía a donde me iba, pero ya sabia que me obligarían, y no quería si quiera imaginarme en que problemas estaría el, pero fue la mejor noche de mi adolescencia. Así toda empijamada mi mamá me tomó de el brazo y me subió al carro sin si quiera decirme nada, me tiró una carta en la cara y le dijo al chófer que avance. Mi madre me mandó a un lugar ciertamente lejano de mi pueblito, me dijo que no regresaría hasta que olvide la cara de ese muchacho, pero nunca lo olvidaría, jamás, en ninguna de mis épocas lo olvidaría, ni si quiera de vieja. Ya ahora estoy grande, ya mismo termino la U, me falta menos de un semestre para mi graduación, la verdad es que aún recuerdo todo esto como si hubiese sido ayer, no hay día que no lo piense, aunque no he tenido contacto con el en más de dos años, no lo olvido, aún tengo su número telefónico en mi libreta de emergencias, lo llamaría pero no, soy muy cobarde para hacerlo. Cómo lo extraño, me pregunto si seguirá igual, si será el mismo entendedor y amador de siempre, si habrá cambiado, si habrá conseguido otra chica, mejor o peor que yo, si seguirá viviendo en su casa. Y lo más irónico de todo esto, es que tres veces cada semana, cayendo al atardecer, el tren que tomo pasa justo por el bosque con la casa donde vivía el, y paso viendo el lago, los  mismos árboles, el mismo techado, el mismo pórtico pero sin las sillas, las mismas ventanas y la casa que algún día iba a ser nuestra. Pues supongo son cosas del destino que no sucedieron ni se dieron. Pero dime tú, ¿de qué se vive si no es de amor?

Thursday, November 14, 2013

Ruta hacia la felicidad

Ayer andaba por el cuarto de Luhana, arreglando su desorden incontrolable, como siempre, y levantando uno de sus peluches de felpa gigantes veo un pequeño orificio, cuando lo abro veo caer un librito, chiquito, con pasta concha de vino vieja, que se me hacia realmente familiar, porque cuando era joven yo tenía uno, me lo había dado mi abuela para que escribiese todo lo que necesitara soltar o descargar cuando no se lo pudiese contar a nadie más, o simplemente escribir ahí, estaba tan viejo que las páginas ya no eran blancas sino ocre, y tal como lo imaginé habían cosas escritas en ese librito. Me dieron muchas ganas de leerlo, no por ser muy curiosa, sino por leer la valentía que mi hija tuvo para escribir en ese librito que yo no tuve, porque luego me di cuenta que era mi librito, pero a estas alturas de la vida no le iba a hacer un escándalo ni mucho menos prohibirle que lo use, si yo no lo usé es hora de que alguien le encuentre un uso.
No presté atención a lo que mi cerebro me dijo y abrí el libro para leer lo que había adentro mientras Luhana estaba en el colegio.

Nerviosa empecé a leer: ''Querido librito, así te voy a llamar, 'librito mío' ¡porque me encantas muchísimo!, más porque eres el único al que voy a revelar la mayor parte de mis secretos, no te voy a poner fecha porque pienso que no es muy relevante el estar poniéndote fecha en cada cosa que escriba, lo que escriba lo escribiré y listo. La verdad es que antes era un poco triste, no era depresiva ni tenía problemas con mis sentimientos ni nada de esas cosas que son anormales para una persona extremadamente feliz, pero hubo una época que me sentí sola, triste, algo desahuciada a pesar de toda esa llenura de felicidad que tenía, a pesar de saber que tenía el mundo a mis manos, que todo era casi perfección al lado mío, sentía un vacío que la llenura de esa felicidad no podía llenar dentro de mi, ni en mi cerebro ni en mi inmenso corazón. No sabía porque era así, eso me devastaba, me ponía realmente mal el hecho de tener un vacío, por mas chiquito o grande que fuese era un vacío. Conocía mucho sobre la felicidad, pero nunca me di cuenta de su significado real, pero una noche, una peculiar noche, no como las demás descubrí lo que realmente era felicidad. ¿Cómo lo supe te estarás preguntando librito curioso guarda secretos, no? pues nada, esa noche que te mencioné estaba recostada en mi alcoba, toda linda llena de colores avivando mis noches como siempre, con su techito de vidrio para que pudiese ver las brillantes y lindas estrellas, sentí una voz que me balbuceaba despacito, muy despacito, ''shbshbshsbuahh tranquila, shibishbshbhuashh'' no entendía muy bien pero creo que la voz quería que me concentre bien en lo que me decía.
No sé si fue producto de los escalofríos que me recorrieron o no pero empecé a darme cuenta que no podría entender a la vocecita ni tampoco al vacío que tenía en mi si no me enfocaba en las cosas que tenían valor de verdad, y centrarme a pensar con plenitud, así que presté atención a mis intuiciones y me enfoqué. La voz se hacía más clara y más clara, me relajaba más y me relajaba más, ya hasta sentía que la brisa me iba a llevar con ella de lo liviana que me podía llegar a sentir, ay librito, ¿cómo te explico? fue como hablar con el viento sin tener que decir nada, tan linda vocecita  me dijo que mire a mi alrededor y piense en lo que vea, en lo que tenga, y que analice mi vacío y mi pensar, que solo ahí encontraría mi felicidad. No pude dormir en toda esa noche, empecé a sentir que levitaba y me empezaba a alejar de todas las cosas que tenía a mi alrededor, sentía que volaba y no despertaba. Y pensé que talvez y la felicidad no es solo estar rodeada de ella, si no realmente sentirla, osea, que en vez de que te rodeen a ti tu rodearlos  a ellos y sentir como te llenas. Espero que me estés entendiendo librito, no te vayas a confundir.

Y creo que todo este tiempo estuve sin saber lo que era ser feliz sino hasta el instante que esa voz me recorrió el cuello y el oído, me encontraba sola y seguía pensando en todo y todos pero no me acercaba mucho a lo que buscaba, pero luego me dí cuenta que no es cuestión de pensar siempre, sino de solo vivir el momento, no vivir de la felicidad de los demás solamente, sino deleitarte con la tuya misma, talvez no tenga mucho sentido lo que te cuento librito, y sea algo difícil de entender pero es lo que siento. Imaginé una ruta, una ruta larga y extensa, que parecía no tener fin sino hasta el ocaso que se recostaba en las nubes del atardecer, para mí ese era el final, dejé de pensar y le permití a la imaginación y los demás que siguieran haciendo el trabajo por mí, y le dije a mi cerebro que se fuese a descansar. Sentí una inmensa llenura en ese instante porque supe que la felicidad no es una cosa, ni una persona, es un sentimiento, es algo que solo se siente no se, por eso se deriva de la palabra ''sentimiento'', que no se trata de popularidad ni dinero ni de quien te rodea, sino a quien vas a rodear tú. A quien le vas a proporcionar tan infinita felicidad, a quién vas a llenar de caras y sonrisas felices, porque yo siempre recibía y nada daba, tal vez me hacía feliz el hecho de recibir, pero no me complementaba porque me faltaba el hecho de dar. Así es como pienso que uno se complementa de verdad, como el Ying-Yang. ¡En serio te digo librito, no te rías!. Deje de sentir mi levitación y sentí que caía a mi cama, ya como si volviese a la realidad, empecé a llorar, llorar inconsolablemente pero de felicidad, muchísima felicidad, y despertaba a punta de gritos a todos con destellos, trompetas y bombos: ''¡Ya llegó! ¡Ya está aqui gente, la felicidad al fin ha llegado a esta casa!'' Mis padres totalmente convencidos de que había perdido la cordura me llevaron de vuetla a mi alcoba y me trajeron un vaso de agua: ''Querida, ¿a qué se debe tanta sonora sorpresa, y peor a esta hora de la noche? Tu padre esta histérico, esta que quiere ahorcarte!. Nada mamá, le dije, simplemente quería que todos supiesen que ya esta aquí, ya esta aquí la felicidad ¿acaso no lo comprendes? Al fin encontré la felicidad mami, ya levité y volví a caer del mundo paralelo y descubrí mi ruta hacia la felicidad, que no se trata de quien te rodea, sino a quien tú rodeas y llenas infinitamente con tu felicidad, así es mami, ¡de eso se trata!. Ayy librito mío, no sabes lo bien que me ha hecho contarte tan tremenda locura que me pasó, tenia que confesártelo, no se puede esconder así nomas.
Bueno librito, creo que esto ha sido todo por hoy, ya te he confundido y te he llenado mucho de letras y palabras, ya es tarde para ver las estrellas y me siento muy cansada, me iré a dormir feliz de verdad y con una risita en el corazón.''

Se me regó el rimel en el librito y se me agotaron las lágrimas del llanto.

Saturday, August 17, 2013

Los valientes no asesinan.




  -Oficial, espere por favor. Los valientes no asesinan.

  -Yo no soy ningún valiente.

Sunday, May 5, 2013

10 Things i hate about you.




I hate the
way you talk to me,
 and the way you cut your hair.
I hate the way you drive my car.
 I hate it when you stare.
I hate your big dumb combat boots,
 and the way you read my mind.
I hate you so much it makes me sick;
 it even makes me rhyme. I hate it,
I hate the way you're always right. 
I hate it when you lie.
I hate it when you make me laugh,
Even worse when you make me cry.
I hate it when you're not around.
 And the fact that you didn't call.
But mostly i hate the way
 I don't hate you.
 Not even close,
 not even a little
 bit, not even at all.

Saturday, March 30, 2013

El arte y el fierro.


    

''Si algún día trabajas en una oficina, juro que te golpeare con un fierro, ¡¡tu tienes arteeee y muchaaa!!'' Me dijo alguien, una vez, un día. Y sin querer, por primera vez,empecé a pensar en mi futuro, que sería de mi, que sería de lo que tengo, de mis aptitudes, de lo que soy, me preguntaba si realmente algún día terminaría en una oficina,encerrada junto a otras, escribiendo y rompiendo mi cabeza, con las ojeras por los pisos, tomando café como descontrolada por el hecho de no dormir, y no por disfrutarlo. Era el arte y el fierro. Y esa pequeña frase, me hizo ver todas las cosas en las que era, si se puede decir, ''buena'' y no me daba cuenta, solo salía, y se formaba, sin saber que provenía de manos buenas, mente creadora, de grande imaginación talvez. Era el arte y el fierro. Lo malo de mí es que nunca me doy cuenta de nada, soy algo boba, distraída y sin sentimientos, pero de alguna manera ellos se reflejan en lo que pinto, o escribo a veces. Era el arte y el fierro. Empecé a darme cuenta de lo que era capaz, de lo que estas manos insignificantes y mente rayada por matices de colores, podrían hacer algún día, alguna vez, que podía formar mi futuro con eso, hacer de mi alguien en la vida cuando fuese grande, porque ahora, no soy nadie, tampoco soy algo. Era el arte y el fierro. Pero y si..¿las cosas no salen como uno se lo planea? ¿Y si realmente termino como una fracasada sentada en una oficina botando todo lo que alguna vez fue por el drenaje? ¿Y despedirse de todo y así?. No lo sé, por eso haré y daré lo mejor que tengo y tendré de mi ser, para sobrevivir y conseguir la paz en mi futuro, y hacer de la música y el arte, mi vida y mi adulto futuro. Ahh, futuro, futuro, ¿Qué hay de bueno en eso? Dejad nada más que el pasado vuele hacia atrás, y que tu presente forme aquello que va a ser tu futuro. Me empecé a decir.

''Si algún día trabajas en una oficina, juro que te golpeare con un fierro, ¡¡tu tienes
arteeee y muchaaa!!''

Era el arte y el fierro.


Wednesday, March 27, 2013

Dos pájaros de un solo tiro.

                           



Fue un día como cualquier otro, una chica casual como cualquier otra,
una vida como cualquier otra. Bueno no una vida como cualquier otra, pero era 
 algo parecido a una vida normal. Estaba ella, comiéndose un Twix, como manera de
olvidarse de las demás cosas, de las demás personas. Vivía en los aires, siempre
pensando en otra cosa, siempre pensando otra cosa, pero no la que debía. Tenía
dos cosas en la cabeza. Dos pájaros de un solo tiro. Siempre tenía dos cosas en
la cabeza, dos personas en la cabeza, no una, ni tres, ni cuatro, dos. Y siempre.
siempre se sintió indecisa y algo insegura debido a eso, siempre pintaba, era la
primera cosa que realmente amaba, y siempre pintaba pájaros, los tomaba como
ejemplo de algo, y los pintaba, pero nunca se daba cuenta, de cuanta relación 
hacía eso con ella.
''¿Porqué nunca me puedo decidir?'' ''¿Porqué siempre son dos y no tres o uno?''
Siempre gustó de dos chicos, siempre los quiso en secreto, y ellos a la querían a ella.
Sin esperar más, supo que algún día tenía que matar a dos pájaros de un solo tiro, sea 
como sea, quiera como quiera. (eso haría que pudiera aprender a elegir un rumbo en su vida). Empezando por uno de aquellos chicos, sabía lo que le convenía y lo que no,
los dos chicos eran malos, y estúpidos, pero se portaban como un hombre soñado
solo para ella, y sabía que estaba mal acercarse a ellos, y eso, era lo que a ella
le gustaba. Se tragó su ultimo pedazo de Twix sin masticarlo, y tomó fuerzas. 
Teniendo en mente de cuanto amaba a estos dos chicos, todo siempre fue una tragedia
para ella en su cabeza, siempre fue una guerra mental, ya que debido a eso no podía
decidir nada jamás, y decidió matar dos pájaros de un solo tiro.
Tomó una tableta entera de antidepresivos, sin estar deprimida, y fue al garage, 
a escribir una nota para cada 'Bad lolipop boy' y luego de eso, dejó una en cada  banca
del parque donde se veían, ya que solo habían dos. Entro de vuelta a su casa, y encontró
un revolver de calibre x38 en uno de los cajones de su garage, y  en la chaqueta de uno de sus chicos, una navaja afilada, junto con otra hoja de cortar con dientes, 
sabía lo que iba a hacer, pero no con que lo iba a hacer, he ahí el dilema diario; dos opciones, no una, ni tres, ni cuatro, dos. Y pensó; ''El calibre va a quemar mi cabeza, pero va a ser algo instantáneo y casi indoloro, la navaja hará que sangre toda mi boca estomacal, y veré como última imagen como se derrama toda la sangre de mí, pero sera una sola apuñalada, y dormiré para siempre''. Así que puso la navaja dentro de el hueco de escape del revolver, 
así cuando disparara, lo que saldría volando sería la navaja de dos hojas y la bala 
despavorida por atrás, haciendo efecto instantáneo junto con la navaja. Y así fue, estando sentada en la ventana del balcón de su recámara, contó hasta tres; ''Uno...dos...tre...Kabóom sdncdkvnooiabcnsdvl''  sonó la explosión del
escape de la bala y de la navaja, y logro ver la sangre que salía de su cabeza durante dos o tres segundos afuera de su cuerpo, visualizado desde su alma, y se fue, y no volvió más. 12:52 pm, decidió matar dos pájaros de un solo tiro, sin pensarlo dos veces, diciéndole adiós a sus dos amores prohibidos, al rumbo de su vida que nunca tomó, y a todas las cosas las cuales nunca se pudo decidir,
porque no eran ni una, ni cuatro, ni tres, dos. 


''Ella mató a dos pájaros de un solo tiro''.

Monday, March 25, 2013

Mañanas sin sentido.

    

                    

   Estaba ahí, sentada en la silla de cuero puro, con un espaldar de madera tallado con un águila rapaz, pensando en blanco, por instantes, las cosas que podrían suceder en el día, pero la verdad, ella sabía que no sería así, dejando todo al producto de su imaginación. Se levantaba y lo primero que veía era el techo de su recámara, pensando que cosas podrían salir de ahí, o talvez quedarse guardadas, se ponía sus pantuflas acolchonadas y se dirigía al baño, a ver su rostro, aproximadamente por un minuto o dos, y volvía a la silla, a ver un poco más a la ventana. Siempre ha dormido tarde, pero se levantaba temprano, por alguna razón, (levantaba), ahora se despierta en un plazo de 10 a 11 de la mañana, con su nana ahí, arreglando la casa y viendo que hacer hasta que se levante, típicamente, tomaba café por las mañanas, galletitas, y un sándwich de queso y tocino una que otra vez, tomaba café, siendo una adolescente sin sentido, sabiendo que particularmente los adultos tomaban eso para levantarse en las mañanas, pero ella lo tomaba a las 11:30, siendo vacaciones, sin tener ni un solo apuro de nada, como si su vida le apestara. Siempre tuvo una mente abierta, y cada hora la anotaba en un librito chiquito, o a veces en su mente, pero de todas maneras lo olvidaba. Sus mañanas eran sin sentido, casi siempre, y eso, era lo que convertía al día, un día con sentido... Siempre fue alérgica a los felinos, pero siempre los quiso, sin notar, que tenía un parecer muy peculiar a ellos, sabiendo que una que otra vez la molestaban con eso. Sus mañanas eran sin sentido. De vez en cuando se levantaba y veía televisión. Sus mañanas eran sin sentido. y por las medias-tardes pintaba o leía, debido a que eran sus dos pasiones. Sus mañanas eran sin sentido, tuvo depresiones mañaneras también, tuvo guerras inexplicables dentro de ella misma. Las mañanas eran sin sentido. Y eso era lo que convertía al día, un día con sentido..